PEQUEÑECES DE MADRE

“….También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todoÁngeles Caso.

 Así terminaba mi última entrada el pasado mes de marzo, aprovechando un artículo de esta escritora a la que me unen muchas cosas y con la que comparto el momento vital.

Creí que los que me leéis (algo que me sigue sorprendiendo y que sabéis os agradezco) comprenderíais, a través de esta declaración, dónde estoy y sobre todo dónde quiero estar: YO, QUIERO SER YO.

 Mi vida es en gran medida -y soy una privilegiada por ello-, lo que yo quiero que sea, una vida sencilla, con mi familia, con mi gente, comprometida, con mis aficiones, con mi trabajo y con mis ilusiones y proyectos que no me faltan, al contrario, vuelvo locos a los que me rodean porque no dejo de “maquinar”.  Es sobre todo una vida positiva, donde la risa y el humor – la mejor arma en la lucha por la supervivencia en los momentos difíciles, y estos lo son para muchos de nosotros- nos ayudan a soportar los contratiempos, problemas, conflictos, bretes y esas solemnidades fingidas (los bobos solemnes deberían ser una especie a exterminar y, sin embargo, crecen como las malas hierbas). Porque creo en el poder curativo de la risa y en el humor como antidepresivo natural.

Siento haberos faltado -me lo habéis dicho y escrito-, pero no os quiero engañar, tengo poco tiempo libre, muy poco, y el que tengo no es suficiente para ordenar mis ideas, mis experiencias variadas, muy variadas, y haceros partícipes de ellas, tampoco sé si os interesarían. Escribir supone una dedicación, una entrega y un tiempo que no tengo, y vosotros no os merecéis cualquier cosa.

 Mantengo mi espíritu crítico, mi libertad personal y, ahora, no pago ningún precio por ello, porque no admitiría que me quisieran cobrar y mucho menos tener que “pagar”. Disfruto de lo que la vida me da, de lo bueno y menos bueno de cada día, y como no estoy de vuelta de nada, no me conformo con la desgracia que me rodea, con esas personas que de un día al otro se sienten excluidas de una sociedad sin saber muy bien cómo han llegado ahí; con esos niños a los que la vida les negó todo…. Y en contraste con este mundo real y en estos momentos tan duros para muchos, me siguen sorprendiendo algunas castas por la mezquindad y la negritud que las aureola .

 Se pierde la vida, que es una y corta, pensando que somos alguien grande e imprescindible, cuando en un segundo desaparecemos y todo sigue; se intenta dar lo que no se tiene , porque se está vacío; regalar lo que uno quiere para sí, engañando y utilizando a los incautos; ver al que te acompaña, permanentemente, como un adversario… y de ese “juego” y de esa vida no quiero participar.

 Hoy es un día de celebración, el Día de la Madre, un día alegre y feliz para mi. Con esa felicidad que producen las cosas pequeñas, los detalles, que son los que hacen grande una vida,  porque mis hijos me han rodeado de cariño, porque me lo demuestran, aún en la distancia, cada día.

 Ellos son fundamentales y porque soy madre y soy referente, he dado pasos en mi vida que nunca pensé dar, por ellos, por mis hijos. Pasos que, con muchas alegrías, mucho trabajo y algún sinsabor, me han hecho seguir creciendo como persona, y ellos han estado a mi lado y han aprendido, porque al final, la vida es para todos un permanente aprendizaje.

Porque cuando quiero cambiar el mundo, es  para que su mundo sea mejor; porque cuando me implico en las cosas y doy lo mejor de mi en ellas, es para que vean que vivimos en sociedad y que el compromiso individual es imprescindible para que la sociedad cambie. Ellos, con la persona que elegí para compartir mi vida, son el combustible que engrasa mi motor y sin saberlo , quizás, el acicate para seguir trabajando con coherencia por lo que creo y donde soy necesaria. Esta manera de entender la vida como compromiso es la mejor herencia que les puedo dejar. Es la misma que me dejaron mis padres.

Hoy recordando a mi madre, he hecho uno de sus platos favoritos ( heredé su gusto por la cocina) y no hay nada mejor que los platos que hacen nuestras madres. Esos olores y esos sabores que nos acompañan toda la vida y que nadie consigue mejorar, esas pequeñas cosas hechas con cariño y con dedicación , con esa generosidad que sólo tienen los que te quieren de verdad. De mi madre ya os he hablado, hoy sólo quiero felicitarla, porque allá donde está, sonreirá con está canción y me dirá “novelera”, y yo sonrío con ella porque su recuerdo está en mi y  sus sacrificios para darnos lo mejor, sus desvelos, su herencia,  su vida, al fin, ha merecido la pena. Gracias MADRE.

 

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9 respuestas a PEQUEÑECES DE MADRE

  1. rafael cánmara dijo:

    Bravo, ya has vuelto
    RyE

  2. Joaquin Toledo dijo:

    Todo lo que dices es como si fuera mío. Probablemente, lo más parecido a una madre sea un padre; claro que ¡de lejos!. Gracias por todo lo que nos das y un beso grande para una madre grande: j

    • En mi caso -como tú muy bien sabes-, la calidad del padre es tal, que los papeles son casi intercambiables. Los hijos lo saben y espero que sea también una herencia aprendida.
      Gracias y un fuerte abrazo.

  3. Bernardo dijo:

    Es curioso, yo hace tiempo que no tengo padre ni madre, y aunque de los dos tengo un gran recuerdo echo más en falta a mi madre.
    Veo que Joaquin sigue en la vrecha, de lo cual me alegro mucho.

  4. Bernardo dijo:

    Lo de “vrecha” la culpa la tiene el teclado, no sé a quien se le ocurrió poner la v al lado de la b

  5. asiessiasiosparece dijo:

    Ni te cuento la de veces que me he acordado yo del que puso juntas las letritas….
    Una vez alguien me contó una historieta graciosa sobre la situación de las letras en el teclado, por algo parecido a lo que te ha pasado a tí, me dijo más o menos: Les pasa lo mismo a la “i”, la “u” y la “o”, por lo que a veces ocurre que salen cosas espantosas como “un cordial salido” por un “cordial saludo”….
    Gracias por hacerme saber que sigues estando ahí.
    Un fuerte abrazo

  6. manuel ukelele ruiz dijo:

    Ok Luisa, escribe menos pero escribe. De lo que tu quieras pero escribe. A mi me gusta y lo echaba de menos

    • Oído cocina! Aunque no te prometo nada. Pero siempre tendré un rato para charlar, comer, reírnos, cantar e incluso tocar los bongos… Sólo tienes que “darme un silbidito” y al punto acudo.
      Sabes que me gusta escribir, pero me gusta más ver a las personas y compartir lo que somos, si es con alegría y entre risas, mejor que mejor.
      Un abrazo fuerte.

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